martes, 26 de mayo de 2009

Lo irreverente I

Carrete nº 8 [sabanas


El murmullo lejano empezó a acercársele progresivamente. Tal fue así que ya era capaz de discernir con claridad cada palabra, cada diálogo y cada entonación de ese batiburrillo de voces, lo que evidenciaba el hecho de que tales voces debían andar cerca. Tras oír su nombre en un tímido gritito revolucionario varias veces, a Mme Parapluff se le hizo imposible continuar con aquella farsa y seguir haciéndose la sueca. El murmullo iba dirigido a ella.

Así que se desperezó indolentemente, remoloneó tranquilamente frotándose con las sábanas y, totalmente en contra de su voluntad la madamme de tres emes abrió los ojos, no sin antes rascarlos levemente.

Empujó con sus gruesos pies el edredón hasta el final de la cama, y casi empujada por un impulso sonámbulo se sentó. Carraspeó varias veces sucesivas a fin de aclarar su voz y, finalmente, pronunció incluso sorprendiéndose a sí misma:

- ¿Dónde estáis?

En menos de una micra de segundo la tímida voz revolucionaria que por vez primera había pronunciado el nombre de nuestra protagonista respondió enérgicamente:



2 comentarios:

pablogrande dijo...

En menos de una micra de segundo la tímida voz revolucionaria que había pronunciado el nombre de nuestra protagonista respondió enérgicamente:
"pa tus morros!"

(director's cut)

laquenoqueríaserdenadie dijo...

...respondió enérgicamente:
¡Las mejores cosas de la vida son GRATIS!






PD:Cococómo lo haces?